Lo primero es preparar pilas de telas finas y papeles para el collage, con estampas, impresiones y tramas. Después empiezo a “pintar” con esos papeles y telas.
Capas, calados y transparencias crean historias que se completan con trazos de acrílico, con pasteles secos o grasos y con cada mirada.
En mi proceso, la música funciona como una estructura invisible.
Ritmos, silencios y resonancias conviven con formas orgánicas y geométricas, dando lugar a composiciones que no buscan explicarse.
Construyo imágenes a partir de la superposición de papeles, telas, pintura, transparencias y texturas que se cubren y vuelven a aparecer.